Descripción del proyecto

Parece increíble como en tan poco tiempo Tom Ford ha conseguido hacerse un hueco tan privilegiado entre los principales diseñadores de gafas de todo el mundo.

Nacido en Austin, Texas pasó la mayor parte de su infancia en Nuevo México. Se mudó a Nueva York para estudiar Historia del arte y fue allí donde descubrió su verdadera pasión: la moda.

Por eso marchó a Paris para estudiar a fondo el mundo de la pasarela y luego a Milan donde hizo realidad su sueño con la oportunidad que Gucci le brindó en 1990 como diseñador de ropa femenina. Sólo 2 años más tarde fue nombrado director de diseño de todos los productos de la marca, de las campañas publicitarias y hasta de las tiendas propias.

Se le ha bautizado como el salvador de Gucci por ser el responsable de sacarla de la quiebra en la peor situación de su historia, aumentando sus ventas en un 90%.

En 2005 decidió dar el salto y comenzar su andadura en solitario, y aquí es cuando comenzó la leyenda de las gafas Tom Ford.

Y es que en la actualidad, las gafas de sol de Ford son unas de las gafas más exclusivas del mercado, siendo habituales en los rostros más famosos de todo Hollywood.

Según Tom Ford, un truco de estilo infalible cuando uno empieza a cumplir años es “una buena montura de pasta negra. Mira a Cary Grant”.

Diseños actuales que buscan perdurar. “En una época en la que la cultura de usar y tirar nos está matando, un producto tiene que estar impregnado de integridad y autenticidad”, reflexiona Ford. Muestra de ello es el uso de materiales de alta calidad, ya sea el titanio japonés o las lentes de cristal de Barberini, fabricadas en exclusiva para él y que ofrecen una visión 70 veces más nítida que cualquier lente de plástico
Aproximaciones clásicas y propuestas atrevidas, en las que destaca su característica “T” harmónicamente impresa en sus varillas.

Las gafas Tom Ford ofrecen una imagen única, elegante y sofisticada con el glamour chic contemporáneo.